Ismael Cross Moreno
Universidad de Cádiz
Lingüística
Sobre mí
Estudiante de Lingüística y Lenguas Aplicadas en la Universidad de Cádiz. Con un fuerte interés en la tecnología del lenguaje, busca orientar su formación hacia la lingüística computacional y la ingeniería del lenguaje. Colabora activamente en proyectos de innovación docente junto a la profesora Anke Berns, centrados en el uso de inteligencia artificial (IA) y realidad aumentada (RA) para la enseñanza de lenguas. Ha participado en el desarrollo de asistentes conversacionales aplicados al aprendizaje de alemán y trabaja con tecnologías de realidad mixta (RM) como MirageXR y CoSpaces en entornos educativos. Con formación previa en ciencias y una marcada vocación interdisciplinar, combina su interés por la tecnología, los idiomas y la divulgación científica con una mirada creativa e internacional.
Líneas de investigación
- Chatbots e inteligencia artificial para la enseñanza de idiomas
- Integración de realidad aumentada en contextos educativos
- Diseño de recursos interactivos para el aula de lenguas
Resultados destacables
Uno de los principales resultados de mi actividad investigadora es la participación activa en el diseño y desarrollo de recursos tecnológicos orientados al aprendizaje de lenguas extranjeras, especialmente en niveles iniciales. Estas soluciones han sido concebidas dentro del marco del proyecto ErasmusPlus ARIDILL, bajo la coordinación de la profesora Anke Berns, y están fundamentadas en metodologías activas, el uso de tecnologías emergentes y la creación de entornos inmersivos para fomentar la motivación, la autonomía y el aprendizaje significativo.
Entre los desarrollos más relevantes se incluyen:
- Objekte und Präpositionen y BodyZoomAR: aplicaciones de realidad aumentada (RA), diseñadas para facilitar el aprendizaje de vocabulario y estructuras básicas en alemán mediante el uso de Merge Cube y escenarios interactivos.
- The Stolen Tape: app de realidad extendida (RX) basada en la dinámica de los mystery games, orientada a mejorar la comprensión auditiva a través de una narrativa inmersiva.
- Ch.A.CH.I 3.0: chatbot conversacional creado para fomentar la comprensión y producción escrita en lengua alemana, promoviendo el aprendizaje autónomo y personalizado.
Estos recursos han sido implementados y validados en contextos educativos reales, como parte de diversos proyectos de innovación docente, contribuyendo al desarrollo de nuevas prácticas en la enseñanza digital de lenguas.
Vocación
Desde muy temprana edad, he estado expuesto al pensamiento científico en casa. Mi padre, Ismael Cross Pacheco, catedrático de genética en la Universidad de Cádiz, me enseñó desde pequeño a preguntarme el porqué de las cosas. Uno de los primeros libros que compartimos fue La Magia de la Realidad, de Richard Dawkins, y desde entonces supe que la ciencia no solo era conocimiento, sino una forma de ver el mundo.
Durante una etapa de introspección personal, comprendí que mi vocación no pasaba por las ciencias puras –como Biotecnología, una opción que llegué a contemplar–, sino por el puente entre la lógica y la lengua, entre la precisión y la emoción. En ese equilibrio también ha sido clave mi madre, filóloga alemana, cuyo apoyo constante y amor por las lenguas ha sido siempre una fuente de inspiración y motivación para mí.
Fue en mi segundo año de carrera cuando descubrí la Lingüística Computacional, y con ella, la certeza de haber encontrado mi lugar. En un contexto marcado por el auge de la inteligencia artificial, entendí que esta disciplina me permitía unir mis dos pasiones: el lenguaje y la tecnología. Y es por eso que sigo aquí: porque quiero contribuir al desarrollo de herramientas lingüísticas más humanas, más justas y más útiles para todos.
Deseo científico
Mi mayor deseo es eliminar la barrera que separa las “ciencias” de las “letras”. Desde la adolescencia, se nos obliga a elegir entre disciplinas como las ciencias sociales, de la salud, tecnológicas o humanidades, tomando decisiones cruciales sobre nuestro futuro con tan solo 16 años, cuando muy pocos tienen clara su vocación. Aunque algunos estudiantes saben desde temprano que desean ser médicos y que prefieren no estudiar lenguas nunca más, y otros que quieren ser profesores de historia desde que pisan el instituto, creo firmemente que deberíamos promover los estudios interdisciplinarios.
El saber no solo no ocupa lugar, sino que salva vidas y enriquece nuestra existencia. Es inaceptable que un estudiante de ingeniería química cometa errores como “me se ha caído” o “andé” en su propia lengua, o que un filólogo necesite una calculadora para dividir 120 entre 10. A pesar del progreso social, seguimos encasillándonos en categorías que limitan nuestro potencial. Debemos abrazar la ciencia que nos rodea: entender qué medicamentos tomar, por qué algunos alimentos se oxidan o cómo optimizar un entrenamiento de fuerza. Del mismo modo, debemos comprender las culturas que nos rodean, las razones detrás de las decisiones políticas y económicas de un país, el origen de nuestras lenguas y el valor de la poesía.
En su libro, Matt Ridley se pregunta qué nos hace humanos. Si les preguntáramos a los estudiantes, algunos dirían “la poesía”, otros por otra parte responderían “los genes”. Mi deseo es un mundo donde no haya que elegir, donde ambas respuestas coexistan en armonía y no sea algo excepcional.