María Teresa Cerezo Rusillo
Psicología
Grupo de investigación
HUM-836 “Evaluación e Intervención Psicológica”.
Sobre mí
Licenciada en Psicología en la UJA en 1998 y Doctora en Psicología por la UJA en 2003. En 1999 comienzo mi
carrera profesional como profesora en el área de Psicología Evolutiva y de la Educación del Departamento de
Psicología la UJA, en la cual sigo desarrollando mi labor docente.
Durante 25 años he pertenecido al grupo de investigación HUM-469 “Psicología del Desarrollo e Intervención
Educativa”, desarrollando investigaciones sobre prácticas educativas parentales, violencia escolar, inteligencia
emocional o el uso/abuso de las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes. En la actualidad formo parte
del grupo de investigación HUM-836 “Evaluación e Intervención Psicológica, consolidando mi compromiso con la
salud mental infanto-juvenil.
Líneas de investigación
Estilos y prácticas educativas parentales y su relación con el ajuste psicosocial
Uso y abuso de las TIC en la adolescencia
Evaluación, intervención y detección temprana en salud mental
Resultados destacables
Los resultados de mis investigaciones demuestran, la enorme trascendencia que tienen las relaciones entre padres e
hijos y el tipo de prácticas educativas familiares sobre la salud mental juvenil, funcionando como el principal factor de
protección tanto en entornos físicos como digitales.
Vocación
Mi llegada a la ciencia comenzó durante la realización de mi doctorado, etapa en la que nació mi interés por el
bienestar de los adolescentes y jóvenes. Este compromiso se mantiene vigente ante los desafíos que afronta
esta población hoy en día, en especial los derivados de la era digital y el incremento de los problemas
emocionales.
Continuar en el ámbito científico me permite conectar la investigación con la transferencia social directa,
aportando soluciones prácticas y basadas en datos que aseguren el bienestar psicológico juvenil.
Deseo científico
Mi deseo científico es que el conocimiento académico trascienda a la sociedad, logrando que la prevención y la
educación emocional se conviertan en recursos al alcance de todos para mejorar, en la medida de lo posible, el
bienestar y la calidad de vida de la población.
