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Fotografía de Elena Herrera Carrillo
Biología, Biotecnología, Medicina, Nuevas tecnologías | Granada

Elena Herrera Carrillo

Instituto de Parasitología y Biomedicina Lopez-Neyra

Departamento

Parasitología y enfermedades infecciosas- One health / Cura VIH


Grupo de investigación

Genome engineering and nanotechnology for precision medicine

Sobre mí

Soy Elena Herrera Carrillo, investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (IPBLN-CSIC) en Granada, donde dirijo un grupo de investigación centrado en terapia génica y enfermedades infecciosas. Mi trabajo se enfoca en el desarrollo de estrategias innovadoras para combatir infecciones virales persistentes, especialmente el VIH.
Tras una amplia trayectoria investigadora internacional, que incluyó 14 años de trabajo en los Países Bajos, regresé a España para establecer mi propio grupo de investigación un poquito más cerca de mi tierra y mi familia y amigos. Mi laboratorio combina herramientas de biología molecular, edición genética y modelos preclínicos avanzados para desarrollar nuevas aproximaciones terapéuticas frente a enfermedades para las que aún no existe una cura definitiva.
Mi investigación busca tender puentes entre la ciencia básica y la medicina traslacional, con el objetivo de transformar descubrimientos de laboratorio en futuras soluciones para los pacientes. Actualmente lidero proyectos nacionales e internacionales centrados en edición genética y sistemas de administración de los mismos.

Líneas de investigación

Genome engineering and nanotechnology for precision medicine

Proyectos Europeos:
1. PID2024
2. KIC HIV-cure for everyone – NWO/AIDS FONDS, 2024 – 2030
3. Fondation Dormeur 2024 – 2025
4. NWO – Aspasia – 2020-2025

Resultados destacables

En nuestro laboratorio del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (CSIC) hemos demostrado que es posible eliminar una parte importante del ADN del VIH integrado en células infectadas en laboratorio mediante herramientas de edición genética CRISPR-SaCas9. En colaboración con un equipo de Ámsterdam, logramos que esta estrategia funcionara en hasta el 97% de las células analizadas. En el pequeño porcentaje restante, el virus tampoco permaneció intacto, sino que acumuló modificaciones que impiden su replicación.
Lo más novedoso de nuestro trabajo no es solo haber utilizado las denominadas «tijeras moleculares», sino haber estudiado en detalle cómo sincronizar los cortes para maximizar su eficacia. Hemos demostrado que, para conseguir la eliminación de un fragmento completo del ADN viral, ambos cortes deben producirse prácticamente al mismo tiempo. Si uno de ellos ocurre demasiado pronto, la célula puede reparar el daño antes de que se complete el segundo corte.
El VIH sigue siendo un desafío extraordinario porque integra su material genético en el ADN de las células infectadas, creando reservorios que los tratamientos antirretrovirales actuales no pueden eliminar. Nuestro objetivo es desarrollar estrategias capaces de atacar directamente ese ADN viral integrado para impedir que el virus pueda reactivarse si se interrumpe la medicación.
Es importante destacar que estos resultados se han obtenido exclusivamente en modelos celulares in vitro. Todavía estamos lejos de una aplicación clínica. Los próximos pasos consisten en validar esta aproximación en células de pacientes tratadas ex vivo, probarla en modelos de ratón humanizado y realizar análisis exhaustivos de seguridad mediante secuenciación masiva para confirmar que no se producen efectos no deseados sobre el genoma humano.
Aunque queda un largo camino por recorrer antes de pensar en ensayos clínicos, nuestros resultados demuestran que es posible diseñar herramientas de edición genética capaces de dañar el genoma del VIH de forma tan eficiente que el virus no pueda repararse ni volver a propagarse. Esto representa un avance importante hacia futuras estrategias dirigidas a la eliminación de los reservorios virales.
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/universidadindustriaenergiaeinnovacion/servicios/actualidad/noticias/detalle/678991.html

Vocación

Desde muy pequeña sentí curiosidad por entender cómo funcionan el cuerpo humano y, especialmente, cómo una microorganismo puede tener consecuencias enormes sobre la salud de las personas. Esa inquietud me llevó a estudiar Bioquímica y, posteriormente, a especializarme en virología molecular y terapia génica. Con el tiempo descubrí que la investigación no consiste solo en generar conocimiento, sino también en transformar preguntas complejas en posibles soluciones para problemas reales.
A lo largo de mi carrera he trabajado en distintos países y entornos científicos, lo que me ha permitido aprender diferentes maneras de abordar los desafíos de la investigación. Mi trabajo se ha centrado principalmente en enfermedades infecciosas como el VIH, así como en el desarrollo de estrategias innovadoras de terapia génica. Lo que más me atrae de este campo es la posibilidad de combinar investigación básica y aplicada para avanzar hacia tratamientos que mejoren la vida de los pacientes.
Sigo en la ciencia porque cada respuesta genera nuevas preguntas. La investigación es un proceso lleno de incertidumbre, pero también de descubrimientos inesperados. Hay pocas experiencias tan gratificantes como comprobar que una hipótesis funciona, que una idea aparentemente imposible puede convertirse en un resultado sólido o que un experimento abre una nueva línea de investigación. También continúo porque creo firmemente en el valor social de la ciencia. Detrás de cada avance hay muchísimos años de trabajo, mucho sacrificio personal, colaboración nacional e internacional y un gran esfuerzo colectivo, pero también la posibilidad de tal vez en un futuro ofrecer tratamientos para enfermedades para las que todavía no existe una cura. Esa perspectiva ayuda a mantener la motivación incluso cuando los experimentos no salen como esperaba o los resultados tardan en llegar.
En definitiva, llegué a la ciencia impulsada por la curiosidad y continúo en ella por la convicción de que el conocimiento puede cambiar vidas. La posibilidad de contribuir, aunque sea modestamente, a comprender mejor las enfermedades y desarrollar nuevas herramientas terapéuticas sigue siendo la razón principal por la que cada día entro en el laboratorio con la misma ilusión que al principio.

Deseo científico

Mi mayor deseo científico es contribuir a que enfermedades que hoy requieren tratamiento de por vida puedan algún día curarse de forma definitiva. O poder desarrollar tratamientos para aquellas que no los tienen. En particular, me gustaría ver cómo estrategias basadas en edición genética consiguen eliminar los reservorios virales que permiten la persistencia del VIH, acercándonos a una cura funcional. O poder utilizar estas herramientas genéticas para corregir defectos genéticos de diversa naturaleza.
Pero, más allá de un resultado concreto, deseo que la ciencia siga siendo un espacio lleno de curiosidad, de pasión y convicción de que paso a paso podemos encontrar nuevas soluciones a problemas actuales, un espacio lleno de colaboración y creatividad, donde investigadores de distintas disciplinas y países trabajen juntos para resolver problemas que afectan a millones de personas. Los grandes avances rara vez son obra de una sola persona; nacen del esfuerzo colectivo y de la voluntad de compartir conocimiento. Si tuviera que resumirlo en una frase: me gustaría que el conocimiento que generamos hoy en el laboratorio se traduzca mañana en una vida mejor para los pacientes.

Actividades en las que participa

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