Carmen González Olmedo
UGC de Oncología Médica / Hospital Universitario de Jaén
Grupo de investigación
UGC de Oncología Médica / Hospital Universitario de Jaén
Sobre mí
Actualmente soy investigadora postdoctoral en la Unidad de Oncología Médica del Hospital Universitario de Jaén y curso un máster en Microbiota Humana. Me gradué en Ciencias Biomédicas, cursé un máster en Investigación Traslacional y Medicina Personalizada y obtuve el doctorado en Biomedicina.
Inicié mi trayectoria científica en la Fundación MEDINA, en Granada, donde adquirí una sólida base en metabolómica y en su aplicación a la investigación traslacional en oncología. Más adelante, durante mi estancia en el Instituto Alemán de Nutrición Humana (DIfE), en Potsdam, profundicé en el estudio del metabolismo celular y amplié mi formación en técnicas de laboratorio celulares y moleculares.
Uno de mis intereses principales es entender la heterogeneidad del cáncer. Considero que cada tumor es una entidad compleja y dinámica, que no puede explicarse desde una única perspectiva. Por ello, la integración de distintas aproximaciones -ómicas resulta clave para combinar información complementaria, obtener una visión más completa de la biología tumoral e identificar patrones que podrían pasar desapercibidos al analizar cada capa de forma aislada. Todo ello contribuye a avanzar hacia una caracterización más precisa e individualizada de cada paciente.
Líneas de investigación
Ciencias -ómicas y descubrimiento de biomarcadores en oncología.
Biopsia líquida y monitorización del cáncer.
Heterogeneidad tumoral y microambiente tumoral.
Nutrición, metabolismo y cáncer.
Integración multi-ómica e inteligencia artificial aplicada a la oncología.
Resultados destacables
Uno de los resultados más destacables de mis investigaciones ha sido identificar cómo pequeñas alteraciones en nuestro metabolismo pueden aportar información relevante sobre el comportamiento del cáncer. A través del estudio de metabolitos en muestras de sangre de pacientes con cáncer de mama y cáncer colorrectal, hemos identificado señales con potencial para contribuir al diagnóstico y a la predicción de la evolución de la enfermedad, avanzando hacia la detección de potenciales biomarcadores de la enfermedad, de manera poco invasiva.
Vocación
Decidí estudiar Biomedicina porque siempre me ha fascinado cómo funciona el cuerpo humano y quería entender cómo las interacciones entre los diferentes sistemas de nuestro organismo y su alteración pueden influir en el desarrollo o la aparición de enfermedades. Poco a poco, mi interés dejó de estar únicamente en comprender los mecanismos biológicos y pasó a centrarse también en una pregunta más amplia: ¿cómo puede todo ese conocimiento llegar a ser útil para los pacientes? Fue en ese espacio, entre las preguntas del laboratorio y las necesidades que surgen en la práctica clínica, donde empezó a definirse mi camino hacia la investigación traslacional.
Lo que me mantiene en el ámbito de la investigación es esa necesidad constante de cuestionar todo, de aprender de los errores, hacer hallazgos inesperados y querer entender qué significan. Este trabajo se siente como una espiral interminable: cada respuesta que encontramos genera nuevas preguntas para seguir explorando. Especialmente en el caso del cáncer, que es una patología tan compleja, tenemos que considerar múltiples factores para poder entenderla mejor. Y aunque a veces puede ser frustrante, el avance de la tecnología en biomedicina y el desarrollo de la inteligencia artificial nos brindan nuevas herramientas para enfrentarnos a esta complejidad.
Deseo científico
Mi motivación para seguir trabajando en oncología nace del deseo de descubrir patrones que antes pasaban desapercibidos y de acercarnos a respuestas que nos permitan avanzar hacia una medicina más precisa y personalizada. Con el tiempo, también he ido comprendiendo la importancia del contexto: del mismo modo que un tumor no puede entenderse completamente sin tener en cuenta su microambiente, quizá tampoco podamos comprender por completo la enfermedad sin considerar el contexto biológico y ambiental de la persona. Cada paciente presenta una biología y unas circunstancias propias. Factores metabólicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida pueden interactuar con la biología del organismo y contribuir a la diversidad con la que una misma enfermedad puede manifestarse, evolucionar o responder a los tratamientos. Para mí, avanzar hacia una oncología verdaderamente personalizada significa aprender a integrar estas diferentes dimensiones: comprender mejor el tumor y su microambiente, pero también a la persona y el contexto en el que vive.
